El bonsai había muerto.
Era tan frustrante… pero ¿acaso había nacido alguna esperanza para ellas dos? ¿El hermoso bonsai sacrificó su vida por la pequeña? Quién lo sabe. No le salió una lágrima al primer día en que estaba despidiendo al pequeño de hojitas redondas verde palta y tan relucientes, de las cuales solo quedaban 3 o 4. Lo retiró de la tierra sin esfuerzo, estaba extremadamente vacío por dentro, tan seco que no podía reconocerlo. Tanta abundancia se había ido a alguna parte. ¿Los arbolitos y las gatitas irán al mismo lugar cuando dejan esta dimensión? Se preguntaba ella mientras lo miraba con tristeza sobre la lavadora. Quiso guardar sus últimas hojas, pero es imposible… le obsesiona guardar objetos como si eso fuera lo mismo que guardar los recuerdos. Solo es un calmante para aceptarlo.
Al segundo día al verlo ahí, sobre su maceta, sobre la tierra también muerta, echado como si descansara hacia la eternidad, decidió pedirle perdón. Nunca deseó que muriera, hizo todo lo que sabía para cuidarlo. Le dedicó varios minutos de silencio y le agradeció el tiempo compartido. Claramente se necesitaban más conocimientos. Ahora lo dejaría continuar con su descanso en el balde del compost. En los siguientes meses volvería vigoroso a la tierra para unirse a una gran divinidad de la que siempre fue parte. Ella deseó con toda su alma que pudiera ser así, y que el pequeño árbol enano la haya perdonado. Por ratos sentía que vino a este mundo más que a pedir perdón.
Su atención casi completa estaba en la pequeña gatita mágica, quien había vuelto a casa superando su última recaída. Tenía el alma de siempre. Vivaz y absorbente, luminosa en sus maullidos personalizados y únicos, creados para ella. Lo pedía todo con esa voz dulce y de niña hábil. ¿Cómo hacía eso si estaba escrito en su destino la muerte? Se preguntaba cada día en que la veía caminar hacia la cocina pidiendo el paté. La recogía delicadamente con sus manos para darle besitos. Ella frotaba su delgado cuerpecito en sus piernas. Con la colita hasta arriba la llamaba hasta obtener lo que quería. Y ella corría desde donde estuviera para dedicarle la vida entera a su pequeñita… si hubiera podido.