SOMOS HISTORIA

Y así terminaba un jueves cualquiera. Un jueves que debió ser cualquiera. Ojos llorosos. No imaginaba en absoluto lo que pasaba cuando me dijo que debíamos hablar. Me dolió el pecho oír eso. Algo malo pasaba, yo no sabía qué, busqué en mi mente las opciones posibles. (a). Que ya no quería estar conmigo. (b). Había algo que no soportaba de mí. (c). Que se debe ir del país. Sí, era la c.

En tres días se iba a Europa. Por un segundo quise coger mis cosas, llamar al taxi e irme a llorar a mi cama. Llorar sin consuelo. Antes de decírmelo me miraba todo el tiempo y eso me hizo sospechar, pero nunca dije nada. Me miraba mientras tomaba agua, mientras comía las galletas óreo, mientras me ponía el pijama. Y ahora sentía su tristeza sobre mí. Sentía que no se quería ir. Me engañó diciendo: me gusta mirarte. En realidad no sabía cómo decirme que se iba. Y yo no dije nada, solo reí. Sentía la vibra de su amor más que nunca. En el fondo de mí sabía que algo pasaba, pero no dije nada.

Me queda claro que uno debe ir por la vida dejando pedazos de sí mismo a cambio de pedazos de historias, que al final te volverán a formar tal como eres. No tiene sentido llegar intacto al final, pero tampoco debes llegar destruido. Esto es sólo un consejo.

Es necesario para mí ir con la ventana del auto abierta para no marearme; necesito sentir el viento abofeteándome, que me haga cerrar los ojos y entre por mis orejas y luego, sin avisar, me deje sorda. Poder ver el cielo es lo único que me quita el dolor de cabeza y las náuseas de vivir. Esto es un secreto.

La última noche fue lo mismo, nuestra despedida eran puras miradas. Pese a todo, él era mi tranquilidad. De rato en rato él preguntaba: ¿en qué piensas? – Nada. Y luego yo preguntaba lo mismo para recibir la misma respuesta. Yo pensaba: no importa si no dices nada, me encanta como me miras y con eso lo entiendo todo.

Despedirse de esta forma es morir una vez. Pensé que eso de ser gatos era broma, pero tal vez no lo es. Podía ver el futuro. Podía verme extrañarlo demasiado. Veía mi primer día sin él, aún en shock y sin llorar… pero habiendo muerto un poco. Veía mi segundo día de aceptación sin él y por la noche volvía a concebirse, sin él. Al amanecer ya podía nacer otra vez.

Ya era muy tarde para seguirnos despidiendo, entonces yo me debía ir primero. Y luego él se iba al aeropuerto. No pude mantener las lágrimas dentro de mí y tal vez dejé varias en el taxi donde me fui. Cuando este arrancó, también inició una lluvia que nunca antes vi en Lima. Bulliciosa en la medianoche, abundante y algo salvaje, impropia de este desierto lleno de gente llamado ciudad. Entonces abrí la ventana y miré el cielo… Las cosas están siguiendo un curso sorpresivo. ¿Cuántas opciones inesperadas más debo encontrar? ¿Cuántas veces más miraré con urgencia hacia el cielo?

Cuando reviví me di cuenta de que todo este camino no terminaba aquí, sea como fuere él planeó que nos volviéramos a juntar más pronto de lo que imaginaba. Entonces, somos historia.

*Todo es ficción, todo está escrito o simplemente todo está fuera de tiempo.
**El amor es un dios que sí existe.
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