CUARENTENA – DÍA 0

Home office. Debía ir a traer mi equipo de trabajo, laptop, algunos cuadernos organizadores por ahí, revistas, qué sé yo. El llamado fue a las 10 pm… nos quedaban solo 2 horas, luego de eso era toque de queda.

Me paré, me bañé y me vestí en 10 min. Estaba lista, pero ningún taxi quería venir hasta mi casa. Salí a a la avenida más grande, para que fuera más fácil. Me alegraba salir un domingo por la noche, ¿me alcanzarían algunos minutos para verlo? Ni idea, podría aprovechar antes de volver, no lo sé.

Mientras esperaba que un taxi se dignara a llevarme, pensaba en Mk. ¿Por qué se aleja de mí? ¿Qué hice? No me habla ni escribe desde el viernes. No entiendo nada y la incertidumbre es horrenda. Siento mi tristeza clavada aquí, se viste de migraña y no puedo con ella. Pienso que hice algo que no le gusta, pero ¿qué? Ya vino mi taxi, estoy súper tarde y solo pienso en poder verlo antes de medianoche.

Siento que me hará daño. Pronto, estos días, mañana… Me romperá el corazón, encontrará un motivo, o ya lo tiene. Será válido y no podré hacer nada. Me dejará, me dirá adiós, me sacará de su vida. Nunca tuve un lugar en su vida, y me enteraré cuando lo diga (pero sí ya lo sé…), cuando me diga adiós. En ese momento, en ese instante, y tal vez solo en ese instante, yo me sentiré morir, me sentiré despojada de todo, pensaré que estoy sola en el universo. Lloraré por fuera y multiplicadas veces por dentro, como una regadera se inundará mi ser, será un desastre natural dentro de mí y no habrá fuerza que arregle mi paisaje interior, o al menos eso pensaré.

Recogí todo y estaba lista para volver. Empezó mi dolor de cabeza. Incontrolable. Aún me quedan unos minutos, lo pienso mejor y bueno, ya, solo vuelvo a casa.

Decidí escribirle al wtsp. Porque seguro aún no llega a casa, solo le envié un emoji triste al lado de un corazón. Es que no puedo enviar palabras, él es otro ahora, y si envío palabras, tal vez no me entienda. Él es otro.

Me respondió, dice que llegue a casa bien. Que descanse. Cuando el no dice “te amo”, es otro. No es Mk. No el Mk que es mío.

Sentía todo destruirse. Él era otro. Yo imaginaba cosas. En fin. Estaría triste en este aislamiento, me tocó.

5 minutos después, me responde: te amo.

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